Ferrari experimentó de primera mano lo que significa sufrir por el éxito al probar su primer coche eléctrico; el coche demostró ser... por ser demasiado brutal.
Maranello se prepara para su cambio más radical hasta la fecha: la llegada del primer Ferrari totalmente eléctrico. Para garantizar que la experiencia a bordo esté a la altura de la reputación de la marca, han contratado al colectivo creativo LoveFrom. Esta empresa fue fundada por Sir Jony Ive, antiguo diseñador jefe de Apple y artífice del icónico diseño del iPhone. Su misión es clara: colaborar con los ingenieros de Ferrari para crear un habitáculo que combine la elegancia italiana atemporal con el futuro digital de los vehículos eléctricos.
Pero el diseño no es el único desafío. El director ejecutivo de Ferrari, Benedetto Vigna, reveló en una entrevista que se enfrentaron a un problema inusual durante el desarrollo: la aceleración brutal. Los motores eléctricos permiten sacudidas tan violentas que pueden resultar perturbadoras o incluso desagradables para el cerebro humano. Para encontrar el equilibrio entre el placer de la adrenalina y la incomodidad física, Ferrari recurrió a expertos de la NASA. Juntos, realizaron extensos estudios médicos para analizar cómo reaccionan el cuerpo humano y el centro del equilibrio ante niveles extremos de aceleración.





Vigna subraya que una aceleración excesiva no es necesariamente buena si el pasajero siente que simplemente está "esperando a que el coche se detenga". El objetivo de Ferrari no es solo batir récords en la aceleración de 0 a 100 km/h, sino encontrar el equilibrio perfecto donde la potencia siga siendo fascinante, pero también tolerable para el cuerpo humano. El primer caballo de salto eléctrico será, por lo tanto, el resultado de una colaboración entre diseñadores de primer nivel, ingenieros aeroespaciales y médicos, prometiendo un coche que superará los límites sin provocar náuseas innecesarias.
