El experimento de Bentley, de casi treinta años de antigüedad, vale una fortuna hoy en día.

Se trata de un modelo Continental R, al que Bentley instaló un techo de cristal como parte de un experimento que solo tuvo un éxito parcial.

Antes de que Bentley revolucionara el mundo del lujo deportivo con el moderno Continental GT en 2002, ofrecía algo mucho más exótico. En 1999, se lanzó la edición limitada Continental SC (Sedán Coupé), basada en el Continental R. Este impresionante deportivo sigue acaparando miradas casi tres décadas después, y los amantes de los clásicos ahora tendrán la oportunidad de poseer uno, ya que un ejemplar con muy pocos kilómetros saldrá a subasta en RM Sotheby's en Miami.

El clásico exterior negro presenta una parrilla vertical con inserciones de malla, el emblema rojo de Bentley y una carrocería deportiva que funciona a la perfección. La característica más destacada del coche es su techo desmontable de dos piezas; ambos paneles son de cristal y se complementan con un techo fijo de cristal sobre los asientos traseros. Esto garantiza un habitáculo abierto y luminoso tanto si los paneles están colocados como si están guardados en un compartimento específico. Para mantener la rigidez torsional sin el techo, los ingenieros han utilizado componentes estructurales del Azure descapotable.

El interior es un auténtico monumento a la artesanía británica tradicional, con asientos de cuero calefactables en perfecto estado, detalles en negro, madera de nogal y metal. Bajo el largo capó ruge el legendario motor V8 sobrealimentado de 6,75 litros, que desarrolla 406 CV (298 kW) y un impresionante par motor de 800 Nm. La potencia se transmite a las ruedas mediante una transmisión automática de cuatro velocidades, lo que permite a este pesado coupé acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de seis segundos, mientras que la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h.

El precio de este exclusivo modelo no es bajo, ya que los expertos estiman que alcanzará un precio de entre 232.000 y 278.000 euros, prácticamente el mismo que el de un Continental GT nuevo. Su elevado valor se justifica por el hecho de ser uno de los tan solo 73 ejemplares producidos (según se informa, existen seis más en la versión Mulliner). Además, este coche en particular, procedente del mercado canadiense, ha recorrido apenas 4.330 kilómetros en los últimos 27 años, lo que lo convierte en una auténtica joya de coleccionista.

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