Un Audi diseñado por Pininfarina que se ha convertido en leyenda: el Quartz es un concept car que fue diseñado en 1980 para celebrar el 75 aniversario de la revista suiza Automobil Revue.
La inspiración surgió en el Salón del Automóvil de Ginebra de ese mismo año, cuando Pininfarina inspeccionó el recién lanzado Audi Quattro. La casa de diseño italiana reconoció de inmediato su potencial técnico y lo consideró la base ideal para el proyecto. Audi aceptó con entusiasmo y preparó una réplica completa del Quattro original, pero sin la carrocería.

En 1980, el equipo de Pininfarina desarrolló una carrocería completamente nueva basada en la plataforma tecnológica Quattro original. La carrocería, unos 30 centímetros más corta que la del modelo Audi, se probó en un túnel de viento y alcanzó un coeficiente aerodinámico de 0,45, un valor muy bajo para la época.
A pesar de sus dimensiones compactas, el Quartz ofrece amplio espacio para los pasajeros traseros y un maletero pequeño, un logro notable para un prototipo tan experimental. Su diseño incorpora varias soluciones novedosas, como conductos de aire integrados en el espacio entre los faros delanteros y los faros delanteros, de tan solo 75 mm de diámetro, compactos y tecnológicamente avanzados para la época.






El uso de fibra de carbono y una estructura sándwich permite un ahorro de peso de unos 90 kilogramos en comparación con el Quattro. El resultado es un peso en vacío de 1.315 kilogramos, manteniendo al mismo tiempo la tecnología de Audi: el motor turbo de cinco cilindros con una cilindrada de 2.144 cc desarrolla 200 CV y 285 Nm, además de tracción total permanente. El interior combina un diseño moderno con una usabilidad perfecta para el día a día, ya que toda la instrumentación del Quattro se conserva, pero está integrada en un salpicadero completamente rediseñado.
El Quartz se presentó oficialmente en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1981 y despertó un gran interés de inmediato. En 1986, la revista Automobil Revue realizó una prueba exhaustiva y determinó una velocidad máxima de 217 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos: valores excepcionales para un prototipo de principios de los años 80. Aunque este prototipo no llegó a producirse, la historia del Quartz sigue viva: el prototipo se exhibe actualmente en el Museo Audi de Ingolstadt.
