Jaguar ha finalizado silenciosamente la producción de su último vehículo de gasolina cuando el último F-Pace (el último modelo de la marca con motor de combustión interna) salió de la línea de producción en su fábrica de Solihull.
Este evento marca dos puntos de inflexión importantes para la marca: el primero, el fin de la producción del SUV F-Pace, y el segundo, el fin de toda la producción de vehículos de gasolina o diésel en Jaguar. Sin embargo, la compañía no realizó ningún anuncio oficial, lo que enfureció a muchos seguidores de la marca, quienes consideran que este gesto no respeta lo suficiente su rica herencia. Con el fin de la producción del F-Pace, Jaguar no produce actualmente ningún coche, ya que la marca no cuenta con otros modelos.
El último ejemplar, un F‑Pace SVR negro, ha sido donado al Jaguar Daimler Heritage Trust, donde se exhibirá junto a otros modelos, prototipos y coches de carreras importantes de la colección. El color del coche se eligió como homenaje al último modelo de producción, el legendario E‑Type, que marcó el final de otra importante era en la historia de la marca. El tono negro, generalmente asociado con la fama, simboliza el futuro incierto que afronta Jaguar con su actual rediseño y transición a la movilidad eléctrica.
Toda la atención se centra ahora en la llegada del nuevo GT eléctrico, que Jaguar desarrollará sobre su nueva arquitectura eléctrica, que se espera ofrezca hasta 692 km de autonomía con una sola carga. El modelo de producción, cuyo debut estaba previsto para finales del año pasado, se espera que se presente este año, con precios que rondarán las seis cifras. Aún no se conoce oficialmente el sistema de propulsión, pero los rumores apuntan a tres motores eléctricos con una potencia de unos 746 kW (≈ 1.000 CV), lo que lo situaría entre los Jaguar de producción más potentes de la historia y, al mismo tiempo, marcaría el comienzo de una nueva era si la marca logra hacer realidad su visión, algo que, dada la situación actual, no estará lejos.


